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La historia del Denim está ligada desde sus inicios a ideales y sentimientos de libertad y fraternidad. La unión de distintas épocas, países y culturas que intervinieron en el diseño y consolidación del Denim es una muestra clara de esto.
Todo empezó desde Italia, desde Génova naval del siglo XV, época donde se diseñó el primer prototipo de jeans para sus marineros necesitados de prendas cómodas que hicieran más eficiente su trabajo de riesgo y aventura. La india puso su azul índigo que tiño la tela de los jeans con ese tono característico y único. Del sur de Francia, más exactamente de la ciudad de Nimes, llegaría el nombre de Denim. Luego la historia se trasladaría a Estados Unidos, a finales del siglo XIX, para unir tres continentes (EUROPA, ASIA Y AMERICA) y varios siglos entorno al Denim.
En este país del norte se pensó inicialmente en una prenda resistente y versátil para el trabajo arduo y vital de mineros y agricultores. La expresión de libertad tomaría mayor fuerza en la década de los 60 y 70 donde una prenda se posicionó en el imaginario de toda una generación de jóvenes que reclamaban un mundo más justo, más libre; donde la felicidad no fuera una opción sino una obligación de vida.
Por esta época el Denim representó un símbolo de rebeldía, de protesta frente a la guerra y a cualquier otra forma de exclusión; una prenda teñida por épocas y culturas diversas podía servir de puente para unir los sueños de todo un país, de todo un planeta. Una prenda que se convertiría así en el puente que unía la memoria, el corazón y la conciencia.
La historia del Denim se sigue construyendo, porque siempre habrá historias que se siguen creando y contando a partir de esta prenda. Historias cotidianas llenas de sentimientos, retos, sueños y experiencias; historias donde los principales protagonistas somos los que nos vestimos al estilo Americanino.
Somos constructores de responsabilidades, de sentimientos, de identidad. Nada mejor entonces que estas cualidades para decirle al mundo que nuestras prendas cobran sentido a través de experiencias vitales.